GERARDO DA CREMONA

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Avicena

 

El trabajo de Gerardo de Crémona es el que llena de contenido casi exclusivamente avicénico y abulcásico lás cátedras médicas, quirúrgicas y odontológicas de todo el mundo occidental medieval y de los siguientes siglos hasta casi nuestra más vibrante actualidad. En 1970 el Canon de Avicena se traduce al inglés y en la actualidad la fundación Abulcasis Dental canadiense mantiene el hoy en día del Padre de la Odontología y de la Cirugía que hasta nuestro Gerardo fue un ser anónimo, aunque con problemas con las fechas.

Ahora que la medicina pretende ser más una provisión de salud que un mantenimiento de su pérdida miren la definición de Avicena:

«La medicina es el arte de conservar la salud y eventualmente de curar la enfermedad ocurrida en el cuerpo»

Crémona es una ciudad italiana a orillas del Po, ya conocida por los romanos, que la fortificaron hacia el año 218 antes de Cristo. Está situada 85 Km al sureste de Milán y es famosa por ser la cuna de dos generaciones de la familia Stradivari que durante el siglo XVII fabricó los 2.000 violines más famosos y apreciados de la historia de la música.

En 1.114 durante la guerra entre Güelfos y Gibelinos nació y creció discretamente, Gerardo, que hacia sus 30 años llega a Toledo por “estar insatisfecho de sus conocimientos filosóficos y del de sus maestros italianos”. Desconocemos sus estudios, ni el por qué, el cómo ni el cuándo aprende el árabe. Sí sabemos que Gerardo estaba convencido, como los reyes españoles de la reconquista desde Alfonso VI, Alfonso X, Fernando III, etc  hasta los reyes católicos del pensamiento único, que el saber estaba en los conocimientos que del mundo, del hombre y del todo, menos de la religión, tenían los musulmanes de aquellos entonces, y que él no sólo sería capaz de adquirirlos sino de transmitirlos al mundo occidental a través de traducciones al griego y fundamentalmente al latín. Coincidía con los reyes castellanos en que en sus conquistas había que preservar y cuidar al máximo los lugares de conocimiento que eran las bibliotecas.

Se atribuye a Gerardo la traducción de 74 a 87 grandes obras en tamaño y significación, dando cuenta de multitud de volúmenes manuscritos de las bibliotecas de la Toledo árabe desde su llegada con 30 años a los setenta y tres años en que muere. Entre ellas cabe resaltar el Almagesto de Ptolomeo, en el que defectos de traducción de Gerardo hizo que conozcamos con nombres árabes estrellas que en el original griego habían sido llamadas de otra forma y que fue la base de la astronomía occidental hasta la aparición de Copérnico. Tradujo grandes obras de Aristóteles, como la Meteorologica, el De caelo et mundo, la Physica, y los Analytica Posteriora , la filosofía de Al-Farabi, el Arzaquel o Tablas de Toledo,  el Älgebra o Al-Jwarizmi , donde erróneamente tradujo el término de “números irracionales” que ha permanecido hasta nuestros días en vez de haber empleado el nombre correcto de “números inconmensurables”, la Geometría de Euclides, las medidas del círculo de Arquímedes hasta lo más grande de lo grande que son los trabajos del uzbecopersa Avicena, el más grandioso y precoz filósofo, político, científico, humanista, lingüista, poeta, psiquiatra, químico, botánico y médico.

Avicena (980-1037) fue un personaje siempre famoso y conocido desde su juventud por su vida aventurera, sus capacidades, sus curaciones, su visión de la naturaleza y el mundo, y sus grandes casi cuatrocientos cincuenta escritos. La mayoría de ellos tendrían actualidad a día de hoy. En cuanto a la medicina escribió El libro de la curación y El canon de medicina

Gerardo de Crémona lo traduce del árabe al latín. Se trata de un compendio enciclopédico del saber médico en cinco volúmenes que poco a poco termina  desplazando a Galeno como modelo de enseñanza médica en todo el mundo occidental. En él se valora la experimentación, se describen las enfermedades contagiosas como producidas por microrganismos invisibles que pasan de unas a otras personas, el papel de las ratas en la peste, el valor de la cirugía precoz en el cáncer, grandes aportaciones farmacológicas como el uso de diversas plantas y venenos, el valor de la anestesia en la cirugía, el del diagnóstico diferencial entre enfermedades distintas, en suma la enciclopedia médica que durante varios siglos más será la base de la medicina moderna, que en el siglo XV se traduce al hebreo y en 1970 al inglés sin que todavía se haya hecho completamente al español.

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Concessio ei data qui componere haud valet

Años después, Gerardo encuentra en una de las bibliotecas de Toledo otra obra enciclopédica, médica, ésta en doce volumenes, pero esta vez el autor no es famoso sino aún un desconocido para entonces, del cual no se publica biografía alguna hasta 60 años después de su muerte, y con datos extraidos de su enciclopedia. Se trata del Kitab al-Tasrif (Práctica de la Medicina) que Gerardo traduce al latín como Concessio ei data qui componere haud valet y así es conocida esta obra, que durante seis siglos se mantiene, junto al Canon de Avicena, como el summun del conocimiento médico, y sobre todo quirúrgico y odontológico. Su autor era un tal Abul-Qasim al-Zahrawi, que había nacido en el año 936 en Medina al Zahara, a las afueras de Córdoba y que había desarrollado su trabajo como médico, cirujano, dentista y profesor de alumnos a los que llamaba sus hijos en Alhaurín de la Torre, a pocos kilómetros de la ciudad de Málaga donde muere en el año 1.013. Fue mundialmente conocido en occidente como Abulcasis, el Padre de la Cirugía.

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León el Africano

Buscando datos sobre la vida de Abulcasis existe muy poco. Es interesante que se citan una líneas en latín de León el Africano (Hasan bin Muhammed al-Wazzan al-Fasi) en la que afirma que Abulcasis murió con 101 años en el 1013, pero para que ésto pueda ser cierto AbulQasim habría tenido que nacer en Medina Azahara 20 años antes de su fundación en 936. De todas formas León nace en 1488 y muere en 1554 y entonces no había internet y su información era mucho más escasa que la de nuestro Gerardo o de la que ahora podamos adquirir nosotros.

En el Kitab al Tasrif se enfatiza el valor de la disección en el estudio de la anatomía, y ésta a su vez la base del tratamiento quirúrgico. Se describe el bisturí, la aguja de sutura, la sutura con hilo de seda, la cauterización y las ligaduras, el uso de la escayola en la inmovilización de las fracturas, la extracción del cristalino en el tratamiento de las cataratas, la litotomía en los cálculos nefroureterovesicales, la forma de acceder a la uretra, el uso de los fórceps en el parto, describe instrumental para extraer cuerpos extraños en garganta y oidos, el uso del algodón, de las curetas, del retractor, de la cuchara quirúrgica, de las sondas, del gancho quirúrgico, de los espéculos, el método posteriormente llamado de Kocher de reducción de luxaciones de hombro, describe la hemofilia, el embarazo ectópico y su tratamiento, etc etc etc. En suma un tratado quirúrgico que todavía hoy tiene actualidad en multitud de campos.

En cuanto a la dentistería le dedica uno de sus doce volúmenes. En él estudia la alineación de los dientes y la forma de cada uno de ellos así como la forma de corregir  sus defectos, también el reimplante dentario en casos de avulsión y el  implante de dientes de animales para restituir piezas perdidas. Describe el daño causado por el sarro y una multitud de rascadores para eliminarlo absolutamente originales, diseñando unos instrumentos que son el inicio de la moderna periodoncia.

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Instrumentos de Abulcasis

Narra las características de las fisuras y fracturas dentales verticales y la forma de eliminar el dolor y el fragmento quitable.  Relata las características de la hipertrofia gingival y la forma de eliminarla periódicamente con todo el instrumental necesario. Menciona la forma de ferulizar dientes movibles y la forma de realizar puentes. Describe la eliminación de dientes supernumerarios. Refiere la forma de extraer raíces  y diseña distintos fórceps, elevadores y lancetas para extraer las muy diferentes formas. Describe también la forma de eliminar áreas de diente cariado. Dedica apartados especiales a la halitosis relatando sus distintos remedios como la ingestión de cardamomo, cilantro, canela y nuez moscada. Describe pintalabios sólidos y blanqueadores dentales. Muy conservador por motivos religiosos y poco intervencionista en cuanto a las indicaciones para la extracción dental. Nada por tanto en cuanto a los tratamientos endodóncicos y poco en cuanto a los protésicos.

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Instrumental de tratamiento periodontal diseñado por Abulcasis

Y no podíamos acabar sin terminar de decir que dos siglos después otro Gerardo Cremonensis aparece, y también dedica su vida a la traducción arabico-griega de textos médicos, astronómicos y astrológicos, utiliza el mismo nombre y recibe éxito suficiente para en la historia estar. Era natural de Sabbioneta, ciudad lombarda igualmente de la orilla norte del Po y patrimonio de la humanidad por su urbanización típicamente renacentista y su rico gheto, llena toda ella de aquellas ecuestres estatuas de Vespasiano I Gonzaga. Desgraciada o graciadamente para él no descubrió ningún Abulcasis sin embargo.

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