Xibalbá

Dentistas en el imperio maya.

Xibalbá entre los mayas era el inframundo, se encontraba por debajo del suelo era el equivalente a nuestro infierno/cielo, y allí  “vivian” las almas de los que habían muerto, tenia una serie de estratos o pisos y era temida por ellos. Era una civilización con problemas dentales de caries y sarro y de muchos, seguro, dolores de muelas. Entre ellos habia personas que dedicaban su vida a conocer y tratar las enfermedades dentales, sus dentistas, que no eran temidos pues sabían trabajar con sedación, usaban emplastos, venenos y otras cosas que hacían comer o fumar a los pacientes sobre los que se trabajaba sin dolor.

Eran capaces de taladrar los dientes para unirlos unos con otros cosidos con alambre para poner piezas faltantes. Y lo hacían sin problemas porque sabían quitar el dolor de un diente mediante lo que ellos denominaban quitarles los gusanos. Llámenle nervios a esos gusanos y ya tenemos la endodoncia.

A la clase dominante le realizaban trabajos especiales sobre dientes sanos en los que le incrustaban jade pulido en mitad de sus coronas para embellecerlos. También le hacían bonitas esculturas a base de dejarlos puntiagudos en una u otras zonas.

En esta fotografía de un detalle dental de un craneo maya se observan incisivos centrales con tres preciosas incrustaciones de jade cada uno.

En la de abajo incrustaciones únicas en seis dientes y curioso tallado de la zona incisal de los centrales.

¿Cómo eran capaces de realizar estos trabajos en vivos?

Sabían que había que respetar el territorio del gusano (nervio). Y si no lo conseguían retiraban su gusano y solucionado.

Nos falta saber como podían esculpir sobre el diente. Lo hacían con instrumental de madera noble muy dura y polvo de obsidiana (vidrio volcánico) que es un muy potente abrasivo. Es realmente admirable la perfección con la que los dientes eran reformados.

Aquellos dentistas mayas no tenían fronteras pues en Honduras se encontró en un enterramiento maya correspondiente a nuestro siglo VII d. C. que una mandíbula tenía tres dientes artificiales en sus alveolos con signos de osteointegración como la que nosotros vemos actualmente en nuestros implantes de titanio. Aquellos dientes se habían confeccionado con concha de caracola tallada a la perfección con la forma del correspondiente diente. Y seguro que masticó y masticó.

De lo poco que se salvó de la civilización maya, a día de hoy en nuestras clínicas dentales todavía utilizamos el eugenol que se obtiene del árbol de la pimienta gorda abundante en el Yucatán siendo el país mayor productor mundial Jamaica. Es un sedante pulpar muy potente y con el óxido de zinc un material de obturación, un empaste. Se usa todavía como cemento y como obturación temporal e intermedia.

El segundo material que se sigue utilizando hoy día desde el tiempo de los mayas es la resina de Copal como barniz cavitario.

Pero lo interesante aún se hace más complejo pues el Eugenol es una substancia que jamás se hubiese usado con los criterios actuales ya que en la fase I de experimentación de un fármaco nuevo ya habría desaparecido como fármaco para uso en humanos pues el eugenol inhibe el crecimiento del cultivo de tejidos.

Y como no quiero acabar aquí todavía os diré que el Eugenol es el componente fundamental de mi colonia diaria y la del algún trasnochado más desde hace muchos años con sus amarillos colores. La colonia Alvarez Gomez de toda la vida o “agua de Sevilla”

 Ay Diego de Landa, cuantas cosas quemaste, que nunca jamás sabremos. Te arrepentiste y volviste a las indias pero quemar escritos además de no conducir a nada empobrece más al que lo quema, … y no tiene perdón, … ninguno, … ninguno, … Buen momento ahora para leer el texto de la primera figura. Conocí en Maní en su restaurante a Gaspar Antonio Xui Cachón conversador inmisericorde y Tutul Xui que ha guardado conocimientos tradiciones y todo lo que ha podido en contra del millón de años de oscuridad que nos va pasando por encima … ¿Y Xibalbá?

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *